La transformación de la Pirámide de San Millán

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La Pirámide de San Millán, nuevo símbolo del barrio segoviano, convertida en un atractivo artístico permanente.

En sus inicios, esta pirámide era una roca que emergía del suelo en mitad de la plaza de Fernán González. Se la conocía como la Peña del Gato, con una altura aproximada de 5 metros.

En 1979 se iniciaron unas obras para readaptar la Peña del Gato consolidando algunas de las rocas que la conforman, eliminando otras, haciendo de ella un elemento aparte escultórico y significativo. Así es como nació la Pirámide de San Millán.

El aspecto que tenía este lugar era bastante hostil y grisaceo. Un bloque de hormigón en mitad de la plaza sin vitalidad, sin atractivo alguno.

En 2017 se llevó a cabo una intervención para dar un cambio a la plaza y por supuesto a la Pirámide de San Millán. La propuesta que se llevo a cabo la dotó de vitalidad, alegría y colorido.

Este proyecto no surge porque si, si no que hubo un gran trabajo previo de conocer el lugar, de estar con los vecinos, de trabajar con ellos para llegar a tomar una decisión sobre que intervención hacer en el espacio.

Esto fue posible con la dirección el grupo Boa Mistura, por la buena combinación de la institución política, la entidad que patrocina, los alumnos y profesores de la Casa de los Picos y los vecinos del barrio de San Millán.

Fue una experiencia muy bonita. Demostrar que con la unión ciudadana se pueden hacer cosas muy grandes de mejora del espacio público común de todos.

“Esta zona es de gente mayor, estos colores le dan mas vida” – Testimonio de una vecina del barrio –

Pirámide de San Millán

El rojo teja representa la tierra, las casas y la industria de fabricación de tejas que hubo en San Millán.  El color verde nos recuerda la vegetación y las huertas que hubo allí a ambos lados del arroyo Clamores. Este arroyo se ve simbolizado por las ondas azules en tres tonos que recorren las cuatro caras de la pirámide. El cuarto tono azul, el más oscuro, se pintaron las estrellas haciendo alusión al “Barrio de las brujas“. Con este nombre se conocía al barrio de San Millán en recuerdo de las escuálidas y zancudas viejas de la barriada que en tiempos de leyendas acudían envueltas con sus negras ropas redondas a la románica iglesia, y allí se cobijaban a las primeras horas de la noche y se adormecían al agudo son de la campana parroquial.

Merece la pena pasarse por allí y ver como este nuevo monumento, la Pirámide de San Millán, despierta alegría y vitalidad en este famoso barrio segoviano.

 

La transformación de la Pirámide de San Millán
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