La leyenda de la calle Muerte y Vida está inspirada en el relieve de unas contraventanas del siglo XVI que se conservan en el Museo Provincial de Segovia.

Estas tablas tienen un interesante valor testimonial de un hecho sucedido en Segovia en plena revolución de las Comunidades de Castilla, protagonizado por el hidalgo y mercader Diego de Riofrío, apodado, ‘El Romo’, y que ha llegado hasta hoy gracias al historiador local Diego de Colmenares.

Alrededor de 1520, los comuneros segovianos tenían sitiados en el Alcázar a los partidarios del Emperador, a quienes esperaban rendir por hambre. Durante esta ofensiva, ocurrió que Diego de Riofrío envió a un criado con una yunta de bueyes a arar una tierra que poseía detrás del Alcázar y los sitiados, en un rápido golpe de mano, capturaron tanto al yuntero como los bueyes. Los sitiadores, indignados por el alivio que para los sitiados suponía la carne de los animales, acudieron en tropel y sacaron a Diego de Riofrío de su casa para acusarle ante la justicia.

En el camino hacia la casa, en dirección a la calle de San Francisco, una vieja gritó a las turbas desde una ventana para alentarles a que le ahorcaran, en lugar de llevarle a la cárcel. Sin embargo, según narra Colmenares, algunos bien intencionados los detuvieron y se adelantaron a tener abierta la prisión, para librarle de la muerte con el encarcelamiento.

calle Muerte y Vida

Por este hecho, desde entonces la calle y el inmediato puente fueron conocidos como la calle Muerte y Vida y en recuerdo del suceso pusieron en la ventana las tablas. La casa se situaba a la izquierda, en la acera de los números impares, y fue derribada hacia la década de 1850, pero la ventana famosa fue desmontada y las tablas remitidas por el Ayuntamiento a la Comisión de Monumentos. Desde entonces, forman parte de los fondos del Museo Provincial, que Mariano Sáez y Romero, abogado segoviano que fuera alcalde de la ciudad en 1903, consideraba “un precioso objeto histórico de la ciudad.”

La pieza muestra a la Muerte, que aparece simbolizada como una vieja cubierta con un sudario, que cruza sobre el pecho el brazo derecho, desnudo y esquelético, apoyado en un tosco bastón y con el rostro tornado en calavera. La contraventana derecha representa a la Vida como una joven noblemente vestida, con un camafeo pendiente de una cinta y con cabellos largos y rizados.

Ambas figuras aparecen en primer plano como si estuvieran asomadas por la parte superior de la ventana. Las dos tablas se superponen a una estructura anterior a la que se fijaron con clavos gruesos de forja. El tiempo que estuvieron expuestas a la intemperie hizo mella en ambas y provocó grietas y algunas pérdidas, la más significativa la mandíbula inferior de la figura de la Muerte.

Conoce la leyenda de la calle Muerte y Vida de Segovia
Valora este artículo